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29 jul. 2011

EL RECUERDO DURA POCO

Las cinco de la tarde en Altea,
un día más repican las campanas a duelo.
Por estas fechas suele morir un anciano casi a diario.
Lo descubrí hace varios veranos
cuando trabajaba de camarero en un restaurante
que estaba a dos metros de la Iglesia.
Mientras terminaba de montar las mesas,
ya uniformado y esperando a los primeros guiris
que elegían la mesa a la que más le diese el sol
para  devorar un entrecot entre sudores,
escuchaba el fúnebre sonido.
A mí me tranquiliza, de alguna manera
Los turistas que han invadido el pueblo
y han conquistado las terrazas de toda la plaza
enmudece y la gran mayoría lleva gafas de sol
y no muestran sus ojos,
de esa forma da la sensación que todos
 lamentasen la pérdida del cuerpo sin vida
que porta el féretro decorado con coronas
y sale del coche negro.

Más tarde, en esas mismas escaleras
donde los allegados y familiares
han llorado y dicho el último adiós,
se pone un hombre disfrazado de payaso
con atuendos coloridos
haciendo muñecos con globos.
Ha caído el sol en honor al muerto
pero la gente se quita las gafas de sol
y se emborracha.

13 jul. 2011

EN BUSCA DE LA FILÓLOGA

 Pasaba los días de la cama al escritorio y del escritorio a la cama. Cada vez que se sentaba en aquella silla antigua, tapizada de rojo que crujía como el alarido de un álamo en una madrugada de lluvia,  se encendía un cigarrillo y veía por encima de la pantalla de su ordenar (mientras la intermitente barra del cursor se encendía y apagaba) los nombres de los autores y los títulos de esos libros que coleccionaba: En el camino-Keruac, Pregúntale al Polvo-John Fante, Derrama Whisky sobre tu amigo muerto-Raúl Núñez, Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, El capitán salió a comer y los marineros atracaron el barco, Mujeres, Escritos de un viejo indecente, La senda del perdedor, Factotum, Pulp, Cartero, Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones, La máquina de follar, Lo que más me gusta es rascarme los sobacos, Se busca una mujer; todos estos últimos de Bukowski.
Intentaba comprender hasta qué punto vivieron todo lo que escribían.
Él no tenía una cultura literaria demasiado extensa, ni consideraba que supiese de literatura, pero sí se planteaba constantemente qué era necesario para ser un escritor. Apilaba el legado de esos autores “malditos” con la esperanza de que algún día, junto a esos féretros de papel y cartoné, pudiese colocar su propio libro. 
Había perdido el contacto con su poeta favorita y amor platónico Sua, una joven escritora de Alabama, pero confiaba que alguna vez llegase una notificación de la oficina de correos para recoger algún paquete inesperado y que en él  hubiese un ejemplar de la escritora para añadirlo a su estante.

Mientras tanto la hoja seguía en blanco, el cigarro se iba consumiendo y la barra vertical continuaba palpitando. De vez en cuando, en un alarde de gallardía escribía escuetos “versos”

Marchito de pena
como la muerte al suspirar
suplicando vida y clemencia.
Mi piel y mis huesos
son escarcha,
despojos
de la tormenta helada
que no amaina desde que marchaste.

pero siempre terminaba borrándolos.
La espesa nube de humo de la habitación lo abrigaba. Siempre escribía con la puerta y las ventanas cerradas, le encantaba esa antiquísima ventana carcomida que rechinaba con el azote de la más leve brisa; quedaba a su izquierda y le permitía ver un pequeño trozo de mar tras los cristales.

Las golondrinas
enmudecen y sus vuelos son ahora
imperfectos,
la mitad de ellas ya han muerto
pues como yo
no tienen cerca a su alma gemela.
Se manifiestan
contra el tiempo y la distancia,
que hace de este amor
el reflejo de la lírica de Cioran.

Las colillas del cenicero improvisado parecían un batallón de soldados decapitados.
Había suplantado la comida por los cigarrillos para engañar al estómago.

En mis adentros
un esqueleto
ha dado un golpe de estado,
se ha posicionado
como estandarte de un futuro cercano.
El cáncer es un vestigio
que asoma con sus garras de marfil
sobre el punto más álgido de mi cuerpo.

Estaba enamorado de una filóloga que se encargaba de corregirles las innumerables faltas de ortografía y que según parecía apreciaba sus poemas más que él mismo. Ella junto a Lars, un gran novelista, conseguían poco a poco que Nash creyese un poco en sí mismo.

Lars era un hombre introvertido, con voz rotunda y solemne capaz de tranquilizar a una jauría de lobos en luna llena. Lo conoció al igual que a Sua trabajando juntos en un proyecto literario.
Lars consiguió su propósito después de cursar una beca para jóvenes talentos y estaba a punto de terminar su primer manuscrito. Pronto publicaría y Nash espera impaciente su visita a Tennessee.

Amarte es caer en la tentación
de seguir vivo,
de sufrir para levantarse,
de retar al infinito
par combatir la mortalidad.

Sonaba Shine on You Crazy Diamond  y entre  lágrimas Nash intentaba terminar un verso decente pero no había forma…

12 jul. 2011

A LA AVENTURERA XI


¡Sí! , soy: pobre, comunista confeso,
 ateo… pero de nada  reniego,
en mi funeral el himno de riego
retumbará en el cielo, lo confieso

pero cariño mío nada de eso
debe importar pues de amor estoy ciego,
dame una oportunidad te lo ruego.
No te faltará al despertar: un beso,

un  -te quiero más que a mi propia vida-
un -eres la razón de mi existencia-
Construyamos juntos, sin miedo, la huida.

Soñar sin dinero no es imprudencia,
retemos a la sociedad podrida
cual guerrilleros de la resistencia.

A LA AVENTURERA X

Por querer quisiera estar junto a ti,
agasajar tiernamente tu piel
resurgiendo otra vez aquel pincel
que pintó tus labios de carmesí.

No soporto seguir viviendo así.
Madrugadas de soledad y hiel
echando en falta el aroma a candiel
de tu tierna y blanca tez ormesí

Eres la esperanza del ¡Ay Carmela!
el morao´* en la legítima bandera.
De nuestro navío la carabela.

Cuando regreses comenzará una era
se escribirá de amor la gran novela
pues te amaré como la vez primera.

11 jul. 2011

TÚ Y TUS COJONES

Cuando el hambre aprieta
y el futuro es más incierto que nunca
uno se encuentra sólo ante el mundo.
La gente no confía en ti, ni siquiera tú mismo.
Aún así (en un alarde de orgullo)
decides marcharte de casa para siempre.
No tienes trabajo
 y con una licenciatura en Bellas Artes bajo el brazo
decides repartir currículos
por los bares y restaurantes de la zona,
esperando, a desgana,
que te llamen para ser explotado
faltando así a tus principios.

Piensas demasiado, como de costumbre
y  reflexionas sobre los fracasos
que has ido acumulando
(como los libros llenos de polvo que nunca lees)
durante el último año y medio.

Echas un vistazo atrás y te encuentras:

El final de una relación de ocho años
que terminó jodidamente mal
y que acarreó una fuerte depresión
que solventaste arrastrándote a  los bares,
emulando a tu referente literario,
(guardando las distancias)
 pues tus riñones
no soportaban la rutina alcohólica.


El comienzo de un “amor”
 que prometía ser magnífico
y que no fue más que una gran mentira
que se encargó de sumirte de nuevo
en un puto infierno de auto sufrimiento,
que te abrió las puertas a una nueva
percepción de la muerte,
cometiendo una serie de estupideces
que te perseguirán el resto de tu deplorable vida.

El falso resurgir de tu corazón por otra mujer
con delirios de grandeza
que te hizo viajar hasta otro país para estar con ella
y que de la noche a la mañana,
desaparece, como la vez anterior,
 por no haber leído
la letra pequeña de las promesas .



Piensas que cual Kafka
te has transformado en un monstruo
pues para soportar el desamor y superarlo
has tomado ejemplo y te has arrancado el corazón.

Entonces te das cuenta de que
has perdido a mucha gente,
que has experimentado  
con cosas que jamás pensaste
y que no quiere volver a probar
(o sí)

y entiendes que sólo tú
y tus cojones podéis salir de esto.

10 jul. 2011

A LA AVENTURERA IX

Jugar a escribirle pseudo-sonetos
a una amante de la filología
se puede interpretar como osadía
pues no sé de cuartetos ni tercetos

mas no atiendo a pretensiones ni retos;
sólo quiero, estando tú en Heuskal Herria,
(tierra por la que siento simpatía)
que disfrutes mucho de sus asuetos.

Pronto te encontraré, emprenderé el norte,
viajando de nuevo y por vez primera
hacia la mujer que será consorte,

musa, aliada, amiga, compañera…
que a mi lado depresiones soporte
y no sea una amante temporera

9 jul. 2011

A LA AVENTURERA VIII

Seremos: dos amantes legendarios,
la ciudad de Sesto  en Alejandro y Hero,
de Ulises y Penélope el romancero,
Sansón y Dalila sin victimarios,

La Sorbona en un París incendiario,
el clavel portugués del fusilero,
Berlín con un nuevo telón de acero,
el francés Mayo revolucionario…

Siento que hoy la inspiración me traiciona,
se me está haciendo eterno tu regreso
y mis huesos roídos son carcoma.

No soporto de la distancia el peso
y pese a que mi alma  se envalentona
preciso amamantarme con un beso.

7 jul. 2011

A LA AVENTURERA VII


Un “soneto” al día contra la ausencia
me hice prometer que escribiría
y  mientras el séptimo componía
caí en la cuenta  de mi penitencia

Sé que de ti depende mi existencia.
Con premeditación y alevosía
haré  de nuestro amor apología
y de tu promesa una fiel creencia.

Que te descubriré aún siendo bisoños
como en La Habana, Praga o Leningrado
se alzan con crisantemos los otoños.

No  renunciaré al castigo sagrado
de ser: laurel, junco, roble o cambroño
si este sentir fuese por mi ultrajado

A LA AVENTURERA VII


Un “soneto” al día contra la ausencia
me hice prometer que escribiría
y  mientras el séptimo componía
caí en la cuenta  de mi penitencia

Sé que de ti depende mi existencia.
Con premeditación y alevosía
haré  de nuestro amor apología
y de tu promesa una fiel creencia.

Que te descubriré aún siendo bisoños
como en La Habana, Praga o Leningrado
se alzan con crisantemos los otoños

no  renunciaré al castigo sagrado
de ser: laurel, junco, roble o cambroño
si nuestro amor, por mi fuese  ultrajado

6 jul. 2011

A LA AVENTURERA VI

Hoy me imaginé  tus pechos altivos,
la tez blanca que tu cuerpo embadurna,
despertar con tu sonrisa diurna,
los constantes-te quiero- curativos.

Tanto yo como mi alma estamos vivos
pues combates mi actitud taciturna,
el insomnio y su amenaza nocturna,
la batalla contra antidepresivos.

Cual Benedetti te  propongo un trato:
Regresa  de tierras santanderinas
y veremos desde el anfiteatro

a las centelleantes golondrinas
sobrevolar, junto un gran níveo albatro,
mares,  puertos, casas, calles y esquinas

5 jul. 2011

A LA AVENTURERA V

Al despertarme vi a un hombre abrazado
a la almohada, llorando de tristeza;
recordando su ternura y belleza
con la esperanza de estar pronto a su lado.

En varias ocasiones fue apartado
por “amores” con falta de franqueza
que lo sumieron en la ruin pobreza
dentro de un castigo desmesurado.

Te suplico que hagas caso omiso a otros;
ofréceme tu alma de puritana
pues sé que la suerte está con nosotros.

En mis adentros una gran manada
de desbocados y bramidos potros
cabalga valerosa hacia el mañana.

4 jul. 2011

A LA AVENTURERA IV

Qué es amor sino el llanto de una espera,
las virtudes de tu imagen miscelánea…
Inspirar tu aroma a brisa mediterránea
recordando que esto nació en primavera.

Cicatrizó nuestra herida coetánea
y es ahora cuando el –te quiero- persevera,
así que vuelve pronto marinera
para celebrar tu hazaña temporánea.

Será aliado entonces el futuro
e irradiarán estrellas en el cielo
para teñir de luz el claroscuro.

Agasajo cual místico el anhelo
y como golondrina estoy seguro
de que junto a ti no tocaré el suelo.

3 jul. 2011

A LA AVENTURERA III

Aun sin ser yo Lope ni vos Violante
(siendo eso sí, amor real el nuestro)
pretendo sacarle, como el maestro,
de amor un suspiro confortante.

No habrá jamás nada desesperante,
la distancia embiste, mas como diestro
lidiaré firme y con temple el siniestro
evitando a cualquiera que os suplante.

¡Amada de nobleza proletaria
que se convierta en épica este amor!
Quiero ser  golondrina portuaria,

en vuestro navío anidar con  clamor
para encontrar el norte sin  plegaria
y no temer jamás al desamor.

A LA AVENTURERA II


Altea llora por tu despedida
y yo soy huérfano de corazón,
sólo me queda observar tu peñón,
aguardar ávido por tu venida.

Suplico que tu viaje no sea huida
sino una sólida confirmación
de nuestro amor en plena ebullición
al que le queda aún mucha vida.

Ven pronto calpina republicana
con tu gran virtud que es la sonrisa
pues  forjaremos juntos un mañana.

Agasajará tu rostro la brisa
que se alzará de la mar alteana
para ampararnos Patricia querida.