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12 oct. 2011

MIENTRAS TÚ EMULAS A KAFKA YO RECLAMO LA VUELTA DE SCHOPENHAUER.

Ahora entre tus labios
tienes la oportunidad de saborear
 La Verdad.

-¡Afortunado seas!-,
goza del privilegio sublime
pues tras la puerta estás tú,
y sólo después de regocijarte
 entre la sangre vertida por tus costados,
(que inunda tus rodillas clavadas en el suelo),
está la libertad.
De tu espalda, desgarrando tus hombros
yacen de acero nuevas alas;
soviéticos soldados al servicio de La Verdad.

-¡No detengas el tormento de la psique!-
-¡Sublévate y habrás vencido!-
Por ti, por los dos,
pues mientras  emulas a Kafka
reclamo la vuelta de Schopenhauer.

Que ahora tú eres el marinero

(y el desierto azul sigue siendo infranqueable)
y yo el espectador abandonado por las golondrinas.

El lagarto entre reptiles debe seguir tragando
el dulce sabor del pesimismo,
ahora Génova es Altea
y allí está la gloria
que nos arrebataron.

Ser un maldito es una bendición
y la piedad no se concede a los cobardes.

-¿Acaso tú tienes miedo, hermano mío?-


Ya has visto como se tajan las venas los falsos poetas,
con qué sutileza acaricia el metal sus sienes

mientras estos pronuncian
(con una sonrisa de paz)
los nombres femeninos que les mostraron el camino.

Tú has sido testigo predilecto
de cómo un Romántico
retó a la humanidad
y perdió

de cómo
jugó a ser Dios y lo superó
(al descubrir que la eternidad no existe)

de cómo  vendió sus ideales,
y murió después de la muerte
y todavía hoy, mientras te escribe,
agoniza como un cerdo.

Ahora tú tienes la obligación
de ejercer
el oficio de sufrir,
el oficio del poeta.